viernes, 8 de julio de 2016

Por si no vuelves


Voy a dejar la puerta medio abierta, por si te da por volver a entrar.
Voy a usar de almohada aquella camisa que todavía huele a tí. 
Voy a recorrer todos los sitios en los que estuve contigo.
Voy a cerrar los ojos y a imaginar que sigues aquí. 

Por si no vuelves voy a decirte lo mucho que te quiero.
Por si no vuelves y quiero que estés aquí.
Por si no vuelves, solo si no vuelves y me quiero acordar de ti.


viernes, 22 de abril de 2016



Tengo varias puñaladas en la espalda de todas las palabras que algún día pronunciaste.
Con el tiempo, las puñaladas pasaron a ser heridas y después, cicatrices. 

A veces parece que se abren si te vuelvo a ver y otras siento que duelen si te vuelvo a recordar. 


lunes, 29 de febrero de 2016

Querida yo del pasado,

Si pudiera cambiar algo solo sé que no cambiaría nada. 
Que las decisiones que tomas me hacen ser quien soy hoy.
No dejes que nadie te robe la sonrisa porque luego te costará recordar como sonríe sin tener miedo.
Quiero que seas consciente de que te harán mucho daño pero te darás cuenta de que será porque quisiste de verdad e incondicionalmente.
Aprende ya que nadie es imprescindible y que la felicidad está guardada en ti misma.


Y sobretodo, vive cada día como si no hubiera otro más porque nunca sabes lo que te va a pasar y tampoco sabes cuál será el día que recuerdes el resto de tu vida. 



sábado, 13 de febrero de 2016

Abrir la boca y gritar sin voz, que nadie me escuche pero que todos me entiendan.



A veces creo que los años no consiguen borrar los recuerdos que tengo escondidos. A veces creo que son los propios recuerdos los que no quieren irse. A veces creo, que cuando menos me lo espero, el recuerdo aparece en forma de perfume, en forma de imagen o en forma de palabra para recordarme que sigue ahí y que nunca se ha ido. 

Empiezo a pensar en todos aquellos momentos, en qué pasó y en qué no dije, ¿Por qué hice aquello?, ¿Por qué fui tan estúpida?, ¿Por qué no me di cuenta a tiempo?

Y entonces lo veo claro.
Sé que soy yo la que no dejo que el recuerdo se marche. Sé que me agarro a ello porque en el fondo, no quiero que se vaya.

Porque el recuerdo tiene nombre propio y las historias solo mueren cuando dejan de recordarse. 

sábado, 21 de noviembre de 2015


Sueños que se cuelan por la ventana mientras duermo y me susurran al oído: "Tienes que creer". 

Creer que si puedo, creer que es posible, creer que puedes ser tu. 

Y me levanto con una sonrisa porque hoy puede ser el día. O mañana. O dentro de un mes. Pero ocurrirá y entonces recordaré aquel sueño y repetiré "Gracias por hacerme creer". 

domingo, 15 de noviembre de 2015


Me pongo recta, incluso un poco tensa porque se lo que se avecina. Avanzo, noto como el pie titubea en cuanto toma contacto con el frío mármol. Y avanzo. Le veo, está allí de pie, como siempre, haciendo lo que hace siempre, sonriendo como siempre. Y vuelvo a avanzar, una vez, otro paso más.

-Hola - Me atrevo a decir,
-Hola - Responde.




Y ya está. La palabra se queda corta pero es suficiente para saber que no hay marcha atrás, me lo indica mi temblor de piernas y el nudo en el estómago que casi duele. Ya estoy perdida.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Hoy me apetecía escribir. Porque sí, sin ninguna razón. Quería hacerlo sobre nosotros, sobre las primeras impresiones.


Hace ya algún tiempo que no soy igual, podéis llamarlo madurar, podéis llamarlo como queráis, pero soy la misma persona como pensamientos distintos.
Recuerdo que hace unos años le daba mucha importancia a las primeras impresiones, sabía a un solo golpe de vista quien podía caerme bien y quien podía caerme no tan bien, ni siquiera le daba la oportunidad a personas que quizás lo merecían y regalaba minutos de mi vida a personas que acabaron decepcionándome. Quizás es por ello por lo que mi pensamiento ante las primeras impresiones ha cambiado tanto.
Me gusta comparar esto que siento con el sentimiento que tendríais cuando vais a por una barra de pan a la panadería de vuestro barrio, si, imaginaros que solo hay una. Vais con la idea firme de que queréis una barra de picos pero cuando llegáis veis que no tiene ese tipo, tiene barras camperas, baguettes, integrales...Pero no está la vuestra. Seguramente el primer día os vayáis decepcionados y con las manos vacías porque no encontrasteis lo que queríais. Al paso de los días os daréis cuenta de que hay que ceder más, que queréis comer pan y no os importa probar otro estilo y ahí está la clave. Sera en ese momento, ese preciso momento, cuando descubráis otro tipo de pan que os guste igual o más que el que teníais pensado o al que estabais acostumbrados. Es diferente, pero te gusta, te aporta algo nuevo y no te arrepientes en absoluto de la decisión que has tomado.

Pues así me siento yo ahora. Estoy en ese punto en el que no juzgo a nadie, en el que intento no pensar nada, en el que doy la oportunidad a toda persona que se acerca a mi.
Para bien o para mal, para acertar o equivocarme, pero existe la opción.  Y de eso se trata la vida, de probar, de cambiar de gafas de vez en cuando.